Comienzo a sospechar que no son las grandes eventualidades las que rigen lo más importante de la vida. Las pequeñas cosas tienen un valor mayúsculo e ignorado. En lo simple se esconde la grandeza. Es lo simple, que deja la pompa y el ruido para lo enrevesado, el glamour y las brillantinas para lo que se pretende sofisticado. Lo efímero se ve con los ojos, lo sustancioso se desea, se anhela y se extingue. Lo eterno no ha de verse, lo perpetuo escapa a lo tangible.
Estamos educados para ver una sola cara, miramos la hoja de perfil cuando el contenido está en el frente.
La realidad es considerablemente mayor a mi capacidad para conocerla. Pero puedo extender mis fronteras. Es mi deber. Es él de todos.
Cuando sabes andar, es simple encontrar caminos, rutas, senderos.
Lo simple es la respuesta a todo, porque ya lo sabemos. Está adentro.
Silvio Rodríguez
Hace 6 horas
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